En los últimos años, la seguridad y la sostenibilidad han adquirido un papel cada vez más importante en el desarrollo de nuestras soluciones, pasando de ser simples objetivos a convertirse en auténticas prioridades estratégicas.

En este contexto nace la SSP600, una placa estabilizadora inteligente que introduce un nuevo enfoque de la seguridad en las máquinas, transformando un componente tradicionalmente pasivo en un sistema activo de monitorización en tiempo real.

Hablamos con Alfonso Sciandra, Director General y Comercial de RM®, para conocer mejor el origen de la idea, el desarrollo del proyecto y la visión que hizo posible su realización.

¿Quién eres y cuál es tu función?

Me llamo Alfonso Sciandra y soy Director General y Comercial de RM®.

Mi función es híbrida, algo habitual en el entorno dinámico de las pymes, y me lleva a trabajar en dos frentes complementarios. Por un lado, comparto con los demás responsables la dirección de la estrategia y el crecimiento de la empresa; por otro, intento transformar nuestra visión y nuestros valores fundamentales en objetivos operativos concretos.

En esencia, mi labor consiste en convertir la estrategia en acciones y llevarla a la práctica cada día.

Alfonso Sciandra

¿Cómo comenzó tu trayectoria en RM®?

Me enorgullece poder decir que RM® fue mi primera experiencia profesional. Es la empresa que me introdujo en el mundo de la maquinaria para la construcción y de las obras públicas, un sector en el que se ha desarrollado gran parte de mi carrera.

Comencé en 1995 como agente comercial para la zona de Triveneto y posteriormente pasé a desempeñar el cargo de especialista en ventas de productos.

En 2001 decidí afrontar nuevos retos en multinacionales de mayor tamaño y con una orientación más internacional. Dejé temporalmente la empresa y, tras más de veinte años, regresé a mis orígenes, aportando la experiencia adquirida en entornos internacionales.

¿Cómo surgió la idea de la placa estabilizadora SSP600?

Placa estabilizadora SSP600

Puede parecer extraño, pero la idea surgió durante un momento de relax cualquiera.

Estaba esperando una piadina durante la pausa para comer y me fijé en esos sistemas que hay en los locales y que avisan cuando el pedido está listo. Me llamó la atención cómo un sistema de aviso tan simple ponía en comunicación a quienes esperaban con quienes preparaban la comida.

A partir de ahí empecé a reflexionar sobre lo conectado que está todo hoy en día y sobre cómo, incluso en nuestro sector, existe una conexión en tiempo real entre el ser humano y la máquina.

En el mundo de la maquinaria de construcción se tiende a hacer que los equipos sean cada vez más autónomos, pero la presencia del operador sigue siendo fundamental.

Por eso me pregunté: ¿por qué no pensar en un sistema sencillo que avise al operador en lugar de excluirlo del control de la máquina?

Cuando una máquina se vuelve demasiado compleja y autónoma, a menudo los dispositivos se perciben como un obstáculo para su funcionamiento y acaban siendo eludidos o retirados.

Por eso, el concepto que dio origen a la SSP600 fue desarrollar una solución sencilla, económica y fácil de utilizar, incluso en máquinas ya existentes.

¿Quién participó en el desarrollo del proyecto?

En primer lugar, la dirección, que creyó en la idea desde el primer momento.

Posteriormente, el responsable técnico y el departamento de marketing contribuyeron a definir y desarrollar el proyecto. Una vez formalizado, el apoyo del resto de departamentos fue fundamental: desde compras hasta producción, pasando por las pruebas en obra.

Fue un auténtico trabajo en equipo.

¿Qué es la SSP600 y cómo funciona?

La SSP600 revoluciona el concepto tradicional de placa estabilizadora, transformando un componente pasivo en un dispositivo activo de seguridad.

Se trata de una solución IoT (Internet of Things) diseñada para contribuir a la prevención de vuelcos de maquinaria de construcción, especialmente de bombas de hormigón.

Incorpora sensores de carga con transmisión inalámbrica que supervisan en tiempo real la estabilidad de la máquina.

Pruebas en obra, abril 2026

A diferencia de los sistemas integrados por los fabricantes, es una solución autónoma y universal, diseñada para adaptarse a máquinas existentes sin modificaciones estructurales y sin afectar a certificaciones ni documentación CE.

¿Cómo mejora la seguridad?

El objetivo principal es reducir y prevenir los denominados near miss, es decir, los cuasiaccidentes.

El sistema interviene en la fase inicial de una situación potencialmente crítica, cuando el operario aún tiene tiempo para actuar.

Durante las operaciones de bombeo, a menudo no es posible controlar visualmente todos los puntos de estabilización. El SSP600 señala en tiempo real cualquier pérdida de contacto entre el pie estabilizador y el suelo, lo que permite intervenir antes de que se supere el límite de estabilidad.

¿Por qué RM® decidió invertir en este proyecto?

Aunque somos una pyme, creemos que la seguridad y la sostenibilidad deben abordarse con medidas concretas.

Sabemos que el mercado no siempre está dispuesto a invertir en estos ámbitos, ya que, a menudo, la seguridad sigue percibiéndose como un coste.

Hemos decidido contribuir activamente al cambio.

¿Qué impacto puede tener una solución como esta?

A menudo se tiende a confundir lo esencial con lo trivial.

La SSP600 es deliberadamente sencilla y eficaz, pero el verdadero reto no es el producto: se trata de hacer comprender que no se trata de un simple componente, sino de un dispositivo que protege de forma concreta a los obreros.

Para nosotros, invertir en seguridad significa generar un impacto real en la vida de las personas que trabajan en las obras.

¿A quién va dirigida la SSP600?

Está pensada para empresas que gestionan flotas de vehículos con más de 4 años de antigüedad o con configuraciones más sencillas, que a menudo carecen de sistemas de seguridad avanzados instalados de fábrica.

Uno de sus puntos fuertes es la posibilidad de utilizar el kit en varias máquinas. La placa es intercambiable y se puede trasladar de un vehículo a otro, sin necesidad de equipar cada máquina por separado.

Es ideal para flotas numerosas que no se utilizan al 100 % de su capacidad al mismo tiempo.

¿Cuáles son hoy las principales barreras para la adopción de este tipo de tecnologías?

El verdadero reto no es normativo, sino cultural.

Cuando un dispositivo se percibe como una obligación, se convierte en un coste. El cambio se produce cuando la seguridad se convierte en una elección consciente.

Invertir en seguridad debe ser una expresión de los valores de la empresa, y no únicamente el cumplimiento de una norma.

¿Qué tienes que cambiar para que estas soluciones se conviertan en un estándar?

Me gusta recordar un fragmento de la canción “Cambiamenti” de Vasco Rossi, que dice:




«Cambiar el mundo es casi imposible
Solo podemos cambiarnos a nosotros mismos.
Parece poco, pero si lo consigues
Harías la revolución.»

Es una frase que, en mi opinión, resume bien este concepto: el verdadero cambio siempre parte de nosotros mismos.

La revolución de la seguridad surge de un enfoque cotidiano diferente, de una mayor conciencia de nuestras propias responsabilidades y de la voluntad de mejorar continuamente.

¿Cómo vivisteis la victoria del premio ICTA 2026 en la última edición del GIC de Piacenza?

De izquierda a derecha: Karim Mauri, Roberto Stradaioli, Alfonso Sciandra al GIC 2026

Lo que más me impresionó fue ver cómo todas las personas de la empresa vivieron este logro con orgullo, sintiéndolo profundamente como algo propio..

Utilizaron una frase que puede parecer retórica, pero os aseguro que fue la más espontánea y la más repetida: «Hemos ganado. ¡Lo hemos hecho muy bien!».

Ese “nosotros” resume perfectamente el sentimiento de pertenencia y de orgullo que representa, cada día, representa quizás el verdadero valor añadido.

¿Tenéis otros proyectos innovadores en desarrollo?

Intentamos encontrar nuevas ideas cada día. No es fácil… ¡quizá la próxima vez que tomemos una piadina!

Pero es nuestro deber seguir observando, reflexionando y mejorando.

¿Alguna reflexión final o algún consejo?

¿Alguna reflexión final o algún consejo?
El consejo que me atrevo a dar es que hay que tener el valor de arriesgarse, de cambiar. No solo en el ámbito de un producto o un proyecto, sino en general.

Muchas veces nos damos cuenta, a partir de cosas sencillas —volviendo a la piadina—, de que se podría hacer algo, pero nos quedamos estancados porque pensamos que hay demasiados obstáculos o que no es fácil de llevar a cabo.

Por eso: hay que creer en ello e intentarlo.

Desde la intuición que surgió durante una pausa para comer hasta un reconocimiento nacional como el ICTA 2026, la trayectoria de la SSP600 demuestra cómo la innovación puede surgir incluso de las observaciones más sencillas.

Un proyecto desarrollado con el objetivo de contribuir de forma concreta a la seguridad en las obras, transformando un componente tradicional en una herramienta capaz de ayudar al operario en las situaciones más críticas.

Gracias a Alfonso Sciandra por compartir la historia y la visión que han acompañado el nacimiento de la SSP600, y a todas las personas que han contribuido al desarrollo del proyecto.

Un resultado que representa el valor de las ideas, las competencias y el trabajo en equipo.